
Un millón de nuevos negocios comienzan cada año.
De éstos, el 40% fracasan el primer año y del resto el 80% fracasan en los siguientes cinco años.
Del 20% restante, 80% fracasan en los 5 años siguientes.
Significa que solamente el 4% de los negocios siguen en marcha a los 10 años.
La mayoría de los estudios han demostrado que el fracaso es estos emprendimientos se debe a la falta de visión en el futuro, a la poca adaptabilidad al cambio, a la falta de liderazgo y a la escasa gestión en los recursos humanos.
Es importante para un emprendedor saber enfocar todas sus energías en aquellos pocos aspectos que realmente marcan la diferencia en su negocio para convertirlos en una destacada aportación de valor del emprendimiento respecto al mercado.
En momentos de crisis, los emprendimientos que tratan de “disparar” a todo aquello que se mueve pierden el necesario foco que aportará el éxito. Del mismo modo, el miedo a actuar y equivocarse agarrota y paraliza a las personas y a los emprendimientos, evitando que desplieguen su talento de forma eficaz. En estos momentos de crisis es más importante que nunca que las personas encuentren sentido a lo que hacen en su trabajo diario.
El coaching ayuda a los emprendedores a encontrar respuestas imaginativas en contextos de riego/oportunidades. El coach observa pautas, define escenarios de las nuevas acciones y luego colabora en con el emprendedor para ponerlas en práctica a través de un plan de acción.
Mediante el proceso de coaching se llega a la reflexión real y profunda para emprender el plan de acción hacia nuestras metas.
No hay un solo camino único y definitivo hacia una meta concreta, hay infinitos. Se trata de que mediante el coaching cada emprendedor encuentre el suyo propio, el que más se adapte a su forma de ser y a sus circunstancias.
Después de un proceso de Coaching el emprendedor queda equipado con un método que le servirá no solo para alcanzar la meta en cuestión, sino todas sus metas futuras.
De hecho el Coaching, es un proceso para quienes quieren esforzarse por lograr cambios que perduren en el largo plazo.
No se trata de un método en el que sin trabajar se obtengan resultados instantáneos, pero si uno con el que se obtienen resultados sostenibles.